¿Cuándo se concede una incapacidad laboral?

A grandes rasgos, hay que empezar por destacar que el término de incapacidad laboral, puede contar con múltiples escenarios, como por ejemplo si se trata de una incapacidad temporal, la cual se define como una situación laboral en la que se va a encontrar un trabajador mientras recibe asistencia sanitaria y se encuentre impedido para trabajar. Por supuesto desde una duración máxima establecida, ya que es temporal.

Por otro lado, también se puede pensar en una incapacidad permanente total, en donde de acuerdo con un procedimiento de análisis detallado, se llega a esta conclusión y el trabajador va a ser clasificado como alguien que no puede trabajar en determinadas o en ningún tipo de actividad.

Incapacidad laboral y el momento en que se concede

Para exista un poco más de claridad en relación con este asunto de la incapacidad laboral, hay que tener en cuenta que existen una serie de clasificaciones que deben ser comprendidas para que así se conozca el momento oportuno en que se conceden.

  • Incapacidad temporal – Es la que se produce en el momento en que el trabajador como consecuencia de una enfermedad o de un accidente, se encuentre imposibilitado de forma temporal para trabajar y requiere de asistencia sanitaria de la Seguridad Social.

  • Incapacidad permanente – Se plantea en caso que una persona, al estar afectada por un proceso patológico o traumático como una derivación de una enfermedad o accidente, va a encontrarse reducida o anular en su capacidad laboral de una manera presumiblemente definitiva. Hay distintos grados, los cuales son:

    • Parcial para la profesión habitual – Es la que da como resultado una disminución de inferior en un 33% en el rendimiento para esa profesión.

    • Total para la profesión habitual – En este caso se inhabilita el trabajador para la profesión habitual, pero podría dedicarse a otra diferente.

    • Absoluta para todo trabajo – Es la que inhabilita el trabajador para cualquier profesión u oficio.

    • Gran invalidez – Aplica en caso que además de requerir de la asistencia de otra persona para actos de toda clase, incluso para los más esenciales de la vida.

  • Lesiones permanentes no invalidantes – Se definen de esta manera a todas aquellas que corresponden con las lesiones, mutilaciones y deformidades que son una consecuencia de los accidentes de trabajo o las enfermedades profesionales, pero que por sus características no van a constituir una incapacidad permanente y que sí supone una disminución de la integridad física del trabajador.

En conclusión, al hablar de una incapacidad laboral es necesario determinar el grado en que se encuentra un trabajador, para que a partir de ese examen, se puedan tomar las medidas pertinentes según corresponda con lo determinado por la ley.

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