Seguros de vida y coste de los entierros

Es bien cierto que enterrar un familiar cuesta. No sólo por el dolor de la defunción, sino porque los gastos derivados no son precisamente baratos. Por este motivo el seguro por defunción tiene una aceptación tan alta entre la población española y catalana.

Hay que destacar que este tipo de seguro tal y como la conocemos actualmente en España no se comercializa en ninguno otro país del entorno europeo, donde más bien existen fórmulas de aseguramiento del deceso incluidas en el precio seguro de vida. Más de la mitad de la población de España tiene un seguro de decesos y hay más de 25 millones de asegurados. De hecho, este es el primer ramo en en cuanto al número de personas aseguradas.

¿Seguro de vida o de muerte?

Este tipo de seguro, a diferencia del de vida, lo que garantiza es la prestación de unos servicios funerarios por parte de la entidad aseguradora. Los detalles de lo que cubre depende de la empresa y según el precio hay más oferta o menos: servicios funerarios, gestión de trámites del sepelio, asesoramiento y protección legal, traslado nacional o internacional del difunto, elaboración del testamento –e incluso ya, hoy en día, testamento en línea-, asistencia en viaje al extranjero de los familiares, etc. La casuística es muy variada y el seguro se adapta a todas las necesidades.

Según una encuesta de empresas del ramo, el 29,6% de los españoles asegura que contratará un seguro de este tipo cuando llegue a una edad avanzada. Este estudio también afirma que hasta el 21,2% de los ciudadanos ha tenido que hacer frente a gastos imprevistos como consecuencia de la muerte de un familiar y que cuatro de cada diez españoles no sabría decir a cuánto asciende este tipo de gastos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los gastos que implica la defunción y entierro de una persona son de media de unos 3.500 euros.

Pagar el entierro en vida

La inmensa mayoría de las inhumaciones del año pasado, unas 165.000, se produjeron en la misma localidad donde ocurrió la defunción. Mientras en un 32% (unos 78.000) de los casos hubo que trasladar el cadáver de una población a otra dentro del territorio español. Así mismo, hubo 715 personas que murieron en el extranjero y los cuerpos del cual tuvieron que ser repatriados.

El seguro de decesos es, después del de automóviles, el que cuenta con una mayor penetración en España. Las personas que cuentan con un seguro por defunción representan el 44,5% de la población. Como en el mercado hay 8 millones de pólizas, existe una media de 2,6 asegurados por contrato. Este dato confirma el carácter familiar de este producto. Los índices de suscripción más altos de este producto se dan pasados los 45 años y, muy especialmente, en la vejez. Sin embargo, el seguro de decesos también está bastante presente entre los niños y la gente joven. Las tasas de aseguramiento entre las franjas de población menores de 30 años oscilan entre el 20% y el 40%, aproximadamente.